15 de Julio del 2014Por: Redacción FOTOS: Other images
Pigalina se la vive jugando con Levi.
Tremenda ternura está causando en Internet la historia de Pigalina, una puerquita de 3 semanas de nacido, quien tras sufrir la muerte de su madre fue adoptado por un santuario en West Virginia, Estados Unidos, en donde recibió una segunda oportunidad de vida.
Pigalina se la vive jugando con Levi, un perro pitt bull.
A su llegada al santuario, el pequeño adoptó de inmediato a Levi, un perro pitt bull, a quien ve como su mamá.
Levi está acostumbrado a la convivencia con los puerquitos del santuario.
A pesar de lo molesto que pudiera parecer Pigalina, a Levi no le disgusta que le muerda la oreja, que se le suba en el lomo o que quiera jugar con él, pues ya está acostumbrado a convivir con todos los puerquitos que llegan al santuario.
La diferencia de tamaños es impresionante.
El actuar juguetón de Pigalina es normal, pues así se comportan todos los puerquitos cuando son bebés, incluso no sería de extrañar que el pequeño creyera que es un perro y no un cerdo.